Por: Agencias
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Mientras el gobernador Américo Villarreal Anaya asegura que el abasto de medicamentos en Tamaulipas supera el 90%, la cruda realidad en hospitales y centros de salud refleja un abandono que raya en lo criminal: los medicamentos siguen brillando por su ausencia y los pacientes, una vez más, son quienes pagan las consecuencias.
Durante un recorrido en la Jurisdicción Sanitaria Uno, el mandatario presumió una distribución de nuevas claves de medicamentos y habló de una transformación en la atención médica. Sin embargo, en clínicas y hospitales, los enfermos y sus familias enfrentan una constante: recetas sin surtir, tratamientos interrumpidos y una atención médica que, en muchos casos, depende del bolsillo del paciente.
«No hay ni lo básico. Si necesitas paracetamol o antibióticos, te mandan a conseguirlos afuera. ¿De qué 90% habla el gobernador?», reclama con impotencia una ciudadana de Reynosa al tener a un familiar hospitalizado, quien pidió el anonimato por temor a represalias.
El discurso oficial se desmorona ante los testimonios de miles de tamaulipecos que deben recorrer farmacias privadas buscando lo que el sistema público no les da. La crisis no solo se limita a medicamentos: falta material quirúrgico, equipos de diagnóstico y personal suficiente. En muchas unidades, ni siquiera se pueden realizar estudios de laboratorio por falta de reactivos.
Lejos de atender las necesidades urgentes de la población, el gobierno de Villarreal Anaya parece más enfocado en maquillar cifras y presentar una realidad ficticia ante los medios. Mientras tanto, quienes no pueden costear los tratamientos simplemente son condenados a esperar… o a morir.
El llamado «modelo de transformación en salud» queda reducido a un discurso vacío. La salud de los tamaulipecos sigue en el abandono y, pese a las promesas oficiales, hoy la única certeza en los hospitales públicos es la falta de medicamentos.




