Américo exige unidad en Morena, pero las disputas por las candidaturas ya meten presión

Opinión: Luis I. Valtierra Hernández
Columna: Criticar por Criticar

El gobernador llama a respetar las reglas y las encuestas; el verdadero desafío será evitar que las ambiciones personales terminen por fracturar al partido en Tamaulipas.

Con la definición de las próximas candidaturas en el horizonte, el gobernador Américo Villarreal Anaya salió a pedir unidad entre los aspirantes de Morena y advirtió que quienes busquen competir por un cargo de elección popular deberán respetar las reglas internas del partido. Un llamado que, aunque políticamente correcto, también deja entrever la necesidad de poner límites a las ambiciones que comienzan a moverse dentro del morenismo tamaulipeco.

El exhorto no se dirigió únicamente a los militantes. Villarreal Anaya también lo extendió a los funcionarios de su administración que pretendan aparecer en las boletas electorales, quienes, dijo, deberán sujetarse a los lineamientos establecidos por el partido.

Al concluir la ceremonia cívica de honores a la bandera, el mandatario sostuvo que su postura coincide con la línea marcada por la dirigencia nacional durante la más reciente sesión del Consejo Nacional de Morena, en la que participó.

“Pues el mismo que dieron a nivel nacional, ahora que asistimos al Consejo Nacional de nuestro partido, el Movimiento de Regeneración Nacional, pues el mantener la unidad, el ponderar su participación dentro de estos procesos”, expresó.

Sin embargo, pedir unidad es la parte sencilla. El verdadero problema comienza cuando las aspiraciones personales chocan, los grupos internos disputan posiciones y los intereses políticos amenazan con imponerse sobre cualquier discurso de disciplina partidista.

En Morena, las encuestas se han convertido en el mecanismo anunciado para seleccionar candidaturas, pero el proceso también exige transparencia, reglas claras y garantías de que todos los participantes competirán bajo las mismas condiciones. De lo contrario, cualquier resultado que no favorezca a determinados grupos corre el riesgo de convertirse en motivo de inconformidad y confrontación.

Para Villarreal Anaya, el reto no consiste solamente en repetir el mensaje de la dirigencia nacional, sino en conseguir que se cumpla dentro de su propio entorno político. Si el llamado a la unidad pretende tener credibilidad, debe aplicarse por igual a funcionarios, operadores y aspirantes, sin privilegios ni excepciones.

Porque la disciplina partidista no puede exigirse únicamente cuando conviene, ni la unidad puede reducirse a una consigna para contener a quienes disputan espacios de poder.

Al final, Morena tendrá que demostrar si sus procesos internos son capaces de resolver la competencia política con reglas y resultados creíbles, o si el discurso de unidad terminará siendo otra fórmula para administrar las diferencias hasta que llegue el momento de repartir las candidaturas.

Luis I. Valtierra Hernández
Luis I. Valtierra Hernándezhttps://luisvaltierranoticias.com
Periodista Independiente; 24 años ejerciendo esta hermosa profesión.

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