Por: Eduardo Amaro | #NuevoLaredo #Laredo #NLD #Tamaulipas
En un esfuerzo por reducir la distancia entre los programas públicos y la población joven, el Gobierno Municipal de Nuevo Laredo ha intensificado las brigadas informativas del Instituto Municipal para el Desarrollo de la Juventud (IMJUVE), llevando servicios directamente a escuelas de la ciudad.
La estrategia consiste en instalar módulos dentro de los planteles educativos, donde estudiantes pueden conocer, e incluso gestionar en el momento, su acceso a becas, talleres y capacitaciones. La intención es clara: eliminar trámites y acercar oportunidades sin que los jóvenes tengan que desplazarse entre oficinas.
Entre los apoyos disponibles destacan convenios con centros de capacitación para el trabajo, así como programas que permiten concluir estudios básicos y de nivel medio superior, en algunos casos sin costo. Son alternativas pensadas para quienes, por distintas razones, han quedado fuera del sistema educativo formal.
En semanas recientes, una de estas brigadas se instaló en la Secundaria No. 5, sumándose a otras seis realizadas en lo que va del año. Según datos oficiales, alrededor de 2 mil 600 jóvenes han sido atendidos en este primer trimestre.
Sin embargo, detrás de la oferta institucional emerge una preocupación más profunda. Las autoridades reconocen que la salud mental se ha convertido en uno de los principales focos de atención, con problemas recurrentes vinculados a la falta de manejo emocional y al aislamiento social.
Ante ese panorama, el IMJUVE ha incorporado atención psicológica gratuita, uno de los servicios más solicitados. La demanda, lejos de ser un dato menor, expone una realidad que va más allá de los programas: una juventud que requiere acompañamiento constante, no solo opciones académicas o laborales.
El rango de atención abarca a personas de entre 12 y 29 años, con énfasis en sectores donde el acceso a estos servicios suele ser limitado. Por ello, las brigadas han comenzado a enfocarse en zonas periféricas, intentando ampliar su cobertura.
Aunque el discurso oficial habla de oportunidades y desarrollo, el reto sigue siendo mayor. Acercar programas es un paso, pero no resuelve por sí solo las condiciones estructurales que enfrentan miles de jóvenes en la ciudad.




