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Regidores de ocasión

Por: Saul Venegas | #NuevoLaredo #Laredo #NLD #Tamaulipas

Nuevo Laredo, Tamaulipas – En política hay quienes parecen entender el servicio público únicamente cuando hay una cámara encendida. En las sesiones de Cabildo levantan la voz, exigen respuestas, interpelan a los funcionarios y convierten cada intervención en un mensaje dirigido a las redes sociales. El problema comienza cuando el debate deja de ser público y llega el momento de trabajar.

Eso quedó evidenciado esta semana.

La Comisión de Agua Potable del Cabildo convocó a una reunión de trabajo para conocer, de voz de la gerente general de COMAPA, un informe técnico sobre el estado del sistema hidráulico, el suministro de agua, la infraestructura y las acciones emprendidas para enfrentar los retos del servicio. Era el escenario idóneo para plantear cuestionamientos, solicitar información, proponer alternativas y ejercer la función de vigilancia que corresponde a cualquier integrante del Ayuntamiento.

Sin embargo, la realidad fue muy distinta.

Salvo la regidora panista Delia Cortez, los ediles del Partido Acción Nacional que con frecuencia convierten el tema del agua en el eje de sus intervenciones públicas simplemente no acudieron al encuentro.

No hubo preguntas.

No hubo observaciones.

No hubo propuestas.

La ausencia resulta inevitablemente llamativa porque contrasta con la intensidad de los posicionamientos que suelen expresar durante las sesiones públicas del Cabildo. Si el abastecimiento de agua es, como reiteradamente sostienen, uno de los problemas más urgentes para la ciudad, la lógica indicaría que aprovecharían cualquier espacio institucional para profundizar en el tema y exigir explicaciones directamente a los responsables del organismo operador.

Las comisiones municipales no son actos protocolarios. Son espacios donde se revisan proyectos, se analizan datos, se conocen diagnósticos y se construyen acuerdos. Ahí es donde verdaderamente se realiza buena parte del trabajo de un regidor, lejos de los reflectores y de las transmisiones en vivo.

Es válido cuestionar a la autoridad. Es parte de la democracia. Lo que también espera la ciudadanía es congruencia. Quien exige respuestas en público debería estar dispuesto a buscarlas en las mesas de trabajo; quien señala deficiencias tendría que presentar alternativas, y quien asegura defender los intereses de la población no debería ausentarse precisamente cuando tiene la oportunidad de informarse de primera mano.

La política necesita menos actuaciones y más responsabilidad.

Los ciudadanos no eligieron representantes para protagonizar videos de unos cuantos segundos ni para limitar su participación a los momentos de mayor exposición mediática. Los eligieron para estudiar los asuntos públicos, asistir a las comisiones, analizar expedientes y participar activamente en la construcción de soluciones.

Porque los problemas de una ciudad no se resuelven con discursos encendidos ni con publicaciones en redes sociales.

Se enfrentan con preparación, compromiso y trabajo constante.

Y, en esta ocasión, ese trabajo tuvo demasiadas sillas vacías.

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