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Fracasa la prevención en Tamaulipas; la varicela exhibe las fallas del gobierno de Américo

Opinión: Luis I. Valtierra Hernández

Columna: Criticar por Criticar

Los números ya no admiten discursos triunfalistas. Mientras el Gobierno de Tamaulipas insiste en proyectar una imagen de estabilidad en el sector salud, la realidad epidemiológica comienza a exhibir las consecuencias de una estrategia que ha privilegiado la narrativa política por encima de la prevención. El aumento de los casos de varicela durante 2026 no es un simple dato estadístico: es un llamado de alerta que apunta directamente a la conducción del sistema de salud estatal bajo la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya.

Hasta la semana epidemiológica 23, Tamaulipas acumula 745 casos probables de varicela, superando ampliamente los 644 registrados en el mismo periodo de 2025. Se trata de la enfermedad prevenible por vacunación con mayor incidencia en la entidad, un comportamiento que obliga a cuestionar la efectividad de las campañas de inmunización, la cobertura alcanzada y, sobre todo, la capacidad del gobierno estatal para anticipar riesgos en lugar de reaccionar cuando los problemas ya están encima.

Resulta preocupante que un estado gobernado precisamente por un médico enfrente un incremento sostenido en enfermedades cuya contención depende, en gran medida, de la prevención. No basta con señalar que las cifras forman parte de la vigilancia epidemiológica nacional. La responsabilidad de garantizar esquemas completos de vacunación, fortalecer la atención primaria y acercar los servicios de salud a la población corresponde al gobierno estatal, no a los boletines del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

La administración de Américo Villarreal ha insistido en presumir avances en el sector salud, pero los indicadores comienzan a mostrar un escenario menos alentador. La influenza también registra un incremento respecto al año anterior, mientras que otras enfermedades prevenibles continúan bajo vigilancia permanente. Aunque algunos padecimientos presentan una disminución, ello no puede utilizarse como argumento para minimizar el crecimiento de la varicela, cuya tendencia ascendente revela deficiencias que difícilmente pueden atribuirse únicamente a factores externos.

La salud pública no puede administrarse con criterios políticos. Cuando aumentan las enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunación, el problema deja de ser exclusivamente médico para convertirse en un asunto de gobernanza. Significa que la información no está llegando a la población con la eficacia necesaria, que las estrategias preventivas no están alcanzando los resultados esperados o que simplemente la prioridad gubernamental se encuentra en otro lado.

El gobernador Américo Villarreal Anaya no puede deslindarse de esta realidad. La Secretaría de Salud responde a una política pública definida desde el Ejecutivo estatal y, por lo tanto, los resultados positivos o negativos terminan siendo una responsabilidad directa de quien encabeza la administración. Gobernar implica asumir el costo de las decisiones, especialmente cuando los indicadores muestran retrocesos en áreas tan sensibles como la salud.

Más allá de los discursos institucionales y de las cifras presentadas con matices optimistas, existe una pregunta que merece respuesta: ¿por qué una enfermedad prevenible mediante vacunación está creciendo en Tamaulipas? Mientras esa interrogante permanezca sin una explicación convincente y sin acciones contundentes para revertir la tendencia, el incremento de los casos seguirá siendo un reflejo de las fallas de una administración que prometió fortalecer el sistema de salud y que hoy enfrenta datos que contradicen ese compromiso.

En política, los resultados pesan más que las promesas. Y cuando las estadísticas evidencian un deterioro en materia de prevención, la responsabilidad no puede diluirse entre dependencias, informes técnicos o argumentos administrativos. La conducción del sistema de salud tiene un responsable político con nombre y apellido: Américo Villarreal Anaya.

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